
Una sala de música de inspiración setentera que combina un aparador negro de líneas curvas, sillones tapizados, madera natural y detalles dorados en un ambiente cálido, elegante y pensado para disfrutar del sonido.
En esta propuesta de Espacios Iluhome, transformamos una estancia de la vivienda en una sala privada dedicada a escuchar música. El diseño recupera la estética de los años 70 a través de las formas redondeadas, los materiales cálidos y una paleta de colores profundos, reinterpretándola desde una perspectiva contemporánea. El resultado es un ambiente acogedor donde el mobiliario, la iluminación y los elementos decorativos acompañan una actividad tan sencilla como sentarse a disfrutar de un buen disco.
El aparador negro de madera, con su característica silueta ovalada y acabado texturizado, ocupa la pared principal y organiza visualmente toda la composición. Su diseño bajo y alargado proporciona una superficie adecuada para colocar el tocadiscos y el equipo de sonido, mientras que sus compartimentos permiten mantener ordenados los accesorios. A ambos lados, los altavoces refuerzan la simetría del conjunto y delimitan la zona dedicada a la música sin necesidad de incorporar más muebles.
Frente al aparador, dos sillones de estructura de madera oscura y detalles metálicos dorados crean una zona de escucha cómoda y equilibrada. Sus tapizados en tonos claros contrastan con las paredes oscuras, aportando luminosidad y evitando que el ambiente resulte demasiado serio. La disposición de las butacas, orientadas hacia el equipo de sonido, favorece tanto la escucha individual como los momentos compartidos.
Entre ambos asientos, una mesa auxiliar redondeada en color crema, con superficie acanalada y base dorada, introduce una forma más suave que conecta visualmente con las curvas del aparador. Su tamaño compacto permite disponer de una superficie de apoyo sin ocupar demasiado espacio ni interrumpir la circulación por la estancia.
La iluminación también forma parte del diseño. La lámpara de pie con base cilíndrica negra y tres varillas metálicas doradas aporta verticalidad y una presencia escultórica incluso cuando permanece apagada. La luz ambiental, combinada con las tonalidades oscuras de las paredes y el suelo de madera colocado en espiga, contribuye a crear una atmósfera íntima que invita a relajarse.
La decoración de las paredes completa la identidad del espacio. Sobre el aparador, un cuadro de inspiración clásica reinterpretado con colores azul y fucsia y unos auriculares introduce una referencia directa al universo musical. En el lateral, un espejo de contorno irregular con marco de madera suaviza las líneas arquitectónicas y aporta profundidad, manteniendo la continuidad de los materiales naturales presentes en el mobiliario.
Con esta sala de música, Iluhome propone una forma diferente de disfrutar del interiorismo, demostrando cómo una selección cuidada de muebles, iluminación y complementos puede dar forma a una estancia con una función propia, donde el confort y la estética se complementan sin sobrecargar el ambiente.
